miércoles, 6 de marzo de 2013

El "nacimiento" del barrio


El concepto de barrio, posee una raigambre netamente urbana: el barrio es urbano, ajeno a lo rural. Si bien los actuales barrios se conformaron por el loteo de las chacras, estancias y campos de diversos propietarios desde mediados de siglo XIX hasta mediados de siglo XX (periodo en el que se dan mayor cantidad de loteos en el primer y segundo cordón del conurbano), en sus comienzos, estos nuevos núcleos humanos, eran de características rurales. Según el historiador Fernando Barba, nos encontramos con la categoría “pueblo” cuando el núcleo poblacional cumplía con la normativa establecida por la provincia de Buenos Aires: subdivisión en cuadricula, terreno para plaza y donación de lotes para la policía, iglesia, escuela y eventual municipalidad[1]. Lo que plantea Agostino, es que, si se considera pueblo al núcleo que cumplía con dicha normativa, ¿cómo podemos clasificar al que se había formado sin ellas? En este caso, Hilda Agostino[2], plantea entonces denominar a estos núcleos poblacionales, como “poblados”. Pero estos poblados, nacidos algunos como conjunto de casas en medio de un contexto rural, conformaron redes sociales reciprocas, lo que dio origen a las distintas instituciones, las que a su vez, saldaron las necesidades que la zona pedía: escuela, policía, asfaltos, etc. Así, los poblados, ganaron su característica urbana, transformándose así, paulatinamente, en los barrios de hoy día.
Pero estos pobladores, a quienes los une un determinado territorio, también comienzan a compartir todo tipo de relaciones: “Determinado tipo de relaciones sociales, amistosas, de solidaridad, ayuda mutua y proximidad... relaciones primarias e informales, que terminan conformando una red de relaciones colectivas, solidarias, próximas y homogéneas[3]
Para poder enunciar entonces el “nacimiento” de un barrio, es necesario definir qué se entiende por tal. Diversos autores han tratado de definir el espacio local (Tisdale, Claval, Tonnies, Hagget, etc.[4]), aunque en sus definiciones plantean casi siempre los aspectos físicos o jurídicos de dicho termino.
Para la Real Academia Española, un barrio es: 1. m. Cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos. 2. m. arrabal (afueras de una población). 3. m. Grupo de casas o aldea dependiente de otra población, aunque estén apartadas de ella.

¿Pero existe una manera cuantitativa de establecer un barrio? ¿Se puede medir cuantos pobladores, cuantas casas o manzanas lo componen?
En el caso del partido de La Matanza, diversos investigadores han tomado dos criterios para determinar cuando nació el poblado que dio origen al barrio:

a)    La fecha de instalación de una estación ferroviaria (tomando como base la idea de que el ferrocarril fundó pueblos tras su paso).
b)    El fecha del loteo primigenio (que dio origen a la instalación de los pobladores pioneros).

Estas dos posturas, que bien podrían ser útiles para su fin, quedan anuladas en dos casos locales: el de Villa Madero (cuya estación férrea se  inaugura en 1907 pero existía una población con comercios y escuela previos a esa fecha), y el caso de Tapiales, que si bien se lotea a comienzos de 1906, y dicho loteo es publicitado en la revista “Caras y Caretas” para incentivar a la gente a comprar lotes e instalarse, los pobladores recién lo hacen en 1908 (y se instalan al año siguiente) por lo que en sus primeros años no poseía población estable de ningún tipo.
Tomando estos casos proponemos la pauta que define al espacio local, no solo como un territorio loteado y demarcado físicamente, sino también y principalmente como el espacio vivido, el cual, los grupos sociales se lo apropian y lo hacen suyo. Esta apropiación, esta nueva valorización del suelo posee dos perspectivas: la material (de la que veníamos hablando) y la simbólica. El autor Gilberto Giménez[5]  plantea que el territorio no es un “dato” preexistente, sino un producto social.
Tomando en cuenta ese aspecto, el simbólico, agregamos una tercera opción, la de tomar la existencia de una entidad de bien público o escuela, creación colectiva de un grupo de personas que toman conciencia de su unidad o se identifican con ella.
Citando el trabajo realizado por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), documento dedicado al Desarrollo de la Comunidad en Zonas Urbanas[6], donde plantea el concepto de “barrio” como una realidad previa a la existencia de los centros vecinales. Por lo que, la mera fundación de uno de estos centros, indicarían la existencia previa del barrio mismo.
Gilberto Giménez, por su lado expone que:
“Podemos convenir que el barrio es un espacio conocido, familiar, donde se reconocen relaciones de solidaridad, asociadas al afecto y al desarrollo del lugar, y a la propia vida de sus habitantes. El barrio es la representación del espacio donde el habitante de la ciudad referencia sus actividades.”[7]

Estos núcleos urbanos, que dieron origen a las actuales localidades, fueron resultado de un largo proceso de formación que comenzó a mediados de siglo XIX, cuando las antiguas chacras coloniales, de grandes extensiones, fueron fraccionadas en parcelas, que dieron origen a explotaciones agrícolas menores, las cuales, entre fines de siglo XIX y principio del XX, tras una nueva subdivisión de la tierra, originaron parcelas de características urbanas residenciales, mediante la creación de manzanas.
Éstas (fracciones de aproximadamente 100 m x 100 m) estaban rodeadas por calles que pertenecían al dominio público del estado y normalmente estaban libradas al uso público.
De esta forma se fueron instalando particulares, los que al apropiarse del espacio, no sólo físicamente, sino simbólicamente, dieron origen a los distintos barrios.
La idea de espacio está necesariamente ligada a la de territorio. Según Hoffmann[8] el territorio es un “espacio vivido” por los grupos sociales particulares, quienes se lo apropian, lo hacen suyo, y con ello, pasa a formar parte de su singularidad cultural, es decir de su identidad, de aquello que los diferencia de los “otros”. Al hacer esto, el espacio se convierte en un elemento constitutivo de la organización social y la forma de pensar de hombres y mujeres, y no en un receptáculo inerte.[9]
Según Ángel Prignano[10] en el sentido tradicional, el barrio es ese “suelo” en que se ha nacido, donde ha transcurrido la infancia, o donde se ha vivido toda la vida.
Escribió Rodolfo Kush:
Detrás de toda cultura está siempre el suelo. No se trata del suelo puesto casi como la calle Potosí en Oruro o Corrientes en Buenos Aires, o la pampa, o el altiplano, sino que se trata de un lastre en el sentido de tener los pies en el suelo, a modo de un punto de apoyo espiritual, pero que nunca logra fotografiarse, porque no se lo ve.”[11]
Kush plantea al suelo no como espacio geográfico, sino como espacio simbólico, dándole un significado muy amplio, en donde lo geográfico, lo social y cultural quedan incorporados.
Cultura supone entonces un suelo en el que obligadamente se habita. Y habitar un lugar significa que no se puede ser indiferente ante lo que aquí ocurre.”[12]

Por eso, los habitantes que pudieron instalarse en esta zona, y conformaron en ella “su lugar”, en el cual desarrollaron sus vidas, sus actividades económicas y sociales, etc., dieron “nacimiento” al primitivo barrio.

En general, estos barrios formados por primitivos loteos, tomaban el nombre que el rematador les adjudicaba, el de la familia propietaria, o el de la estancia o chacra loteada. Según Vapñarsky Cesar, un barrio es la porción de localidad simple que tiene un nombre propio, sea este oficial u oficioso, usado con o sin algún término antepuesto como barrio, villa, estación, pueblo, etc.[13]


[1]   Barba Fernando, “En torno a la fijación de las fechas de fundación de los pueblos y partidos de la provincia de Buenos Aires”, Revista del Instituto y Archivo Histórico de Morón, Nro. 9, Abril 1996.
[2]   Agostino Hilda, “Las fechas fundacionales en la historia del partido de La Matanza, Carta Informativa de la Junta de Estudios Históricos del Partido de la Matanza, Junio 2011.
[3]   Gravano Ariel, “El barrio en la teoría social”, Espacios editorial, Buenos Aires, 2005.
[4]          Gravano Ariel, “El barrio en la teoría social”, Espacios editorial, Buenos Aires, 2005.
[5]          Giménez Gilberto, “Identidades Sociales”, Conaculta, México, 2009.
[6]          ONU, “Desarrollo de la comunidad en zonas urbanas”, Washington, 1963, citado en Gravano Ariel, “El barrio en la teoría social”, Espacio Editorial, Buenos Aires, 2005.
[7]          González Lidia, Paredes Daniel, “La construcción del espacio barrial”, publicación del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Cuaderno Nº 6, “Buenos Aires, voces al Sur, construcción de identidades barriales”, Buenos Aires, 2006.
[8]          Hoffmann, Odile, "Tierras y territorio en Xico", Gobierno del Estrado de Veracruz, Colección V Centenario, núm. 16, 1992.
[9]          Velázquez Emilia, "El territorio de los Popolucas, transformaciones en la organización y apropiación del espacio", Relaciones 87, Volumen XXII, México, 2001.
[10]       Prignano Ángel, “Barriologia y diversidad cultural”, Editorial Ciccus, Buenos Aires, 2008.
[11]       Kusch, Rodolfo, “Geocultura del Hombre Americano”. Ed. Fernando García Cambeiro. Bs..As. 1976
[12]       Kusch, Rodolfo, “Geocultura del Hombre Americano”. Ed. Fernando García Cambeiro. Bs..As. 1976
[13]       Vapñarsky Cesar, “La aglomeración Gran Buenos Aires”, Eudeba, Buenos Aires, 2000.

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