miércoles, 6 de marzo de 2013

Nuestro país se "moderniza"


Luego de la Revolución de Mayo, la independencia y las guerras internas, se logra la conformación del Estado Argentino. Nuestro país había nacido con un desarrollo desigual, con injusta distribución de la riqueza, diseñado y hecho a medida de los propietarios de las tierras, quienes proyectaron una estructura agro exportadora, insertando a nuestro país en la división internacional del trabajo, con una fuerte relación de dependencia tanto a Gran Bretaña como luego a EEUU.
La familia Ramos Mejía formaba parte de esa oligarquía local: no solo eran terratenientes y empresarios, sino que ocupaban cargos de poder en algunas empresas y en el gobierno[1]: las elecciones de 1880 consagraron como Presidente de la Nación Argentina a Julio Argentino Roca y como vicepresidente justamente a Francisco Bernabé Madero, quien estaba casado con Marta Ramos Mejía, hija de Francisco.
Esta nueva estructura económica, política y social, comprendía una nueva lógica espacial: las antiguas y extensas chacras coloniales, dieron lugar a explotaciones agrícola menores.
Muchos historiadores llaman a este periodo “El liberalismo conservador”, o “La Argentina Moderna”, por las grandes transformaciones políticas, económicas y sociales que se produjeron[2]. Una de estas transformaciones fue justamente el traslado del Matadero municipal, de la zona de Parque de los Patricios a su actual ubicación (lejos de los centros poblados en aquel entonces).
Esta mudanza, sumado a una nueva organización del espacio, dará origen a numerosos barrios en la corona periférica. Según explica Bertune[3], las tierras cercanas a la ciudad se encontraban en un  proceso de transición: “La primitiva suerte o chacarita colonial […] ya era antieconómica y cedía paso a pequeñas quintas con extensiones oscilantes entre una y veinte hectáreas”[4].
Fue así que los descendientes de la familia Ramos Mejía (entre ellos Ezequiel Ramos Mejía) comienzan a fraccionar y vender su parcela, instalándose explotaciones agrícola-ganaderas de menor extensión, y dando origen a la instalación de los primeros habitantes en la segunda mitad del siglo XIX:
1)    José Carrara, que le compraría su fracción al mismo Ezequiel Ramos Mejía en 1894, y mantendría la misma en su familia hasta que, en 1916, tras la sucesoria (entre los que se encuentra su hijo Fortunato Carrara), rematan la facción destinando dicho remate a propietarios particulares.
2)    Nicolás. Vasallo, quien, según censo de 1859 vivía en esta zona junto a su familia, la cual explotaba como producción agrícola.
3)    En 1888 compra su fracción el Sr.  Pedro Daubert  a los Sres.  Davidson Ernesto y Puente José. Posteriormente esta fracción caería en manos de Peñatya de cuyo loteo se conforma el casco fundacional de Villa Insuperable.
4)    Ángel Rebotaro y sucesión.
5)    Ansaldi Esteban, compra a Pamparro Juan en 1889.
6)    Guzmán y CIA. le compra a Belgrano Arturo en 1890 y sufre sucesiones y venta.
7)    Pfeifer, que compra su fracción a José Silveyra, quien fuera el constructor del mirador de Santa Lucia, casco de estancia que daría nombre a Lomas del Mirador.
Estos pioneros, instalaron en la zona numerosos hornos de ladrillo, quintas y explotaciones agropecuarias menores, y algunos de ellos, comenzaron a vivir en sus propiedades, tal como lo muestra el censo de 1896, cuartel III partido de Matanzas, en el cual podemos encontrar a la familia Carrara y la familia Vasallo.





[1]          Ramos Mejía Enrique, “Los Ramos Mejía, apuntes históricos”, Editorial Emece, Buenos Aires, 1988.
[2]          Romero José Luis, “Las ideas políticas en Argentina”, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2001.
[3]          Bertune Fatgala Mirta Natalia, “El antiguo partido de la Matanza (1778-1821)”, Colección La Matanza, mi lugar, Nro. 4, Dirección Hilda Agostino, CLM, Ramos Mejía, 2009.
[4]          Cunietti Ferrando, Armando J., “De la chacra al pueblo. Prehistoria de San José de Flores”, En: Historia de la Ciudad. Una revista de Buenos Aires, Año VII, Nº 36, citado en Bertune Fatgala Mirta Natalia, “El antiguo partido de la Matanza (1778-1821)”, Colección La Matanza, mi lugar, Nro. 4, Dirección Hilda Agostino, CLM, Ramos Mejía, 2009.

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